Bajo el nombre “Valores Familiares y Creación de Valor: El Fomento de valores sostenibles en las empresas familiares” los eminentes invitados procedentes de las principales escuelas de negocio de todo el mundo debatieron algunos de los temas de mayor trascendencia para la continuidad de las empresas familiares.
Tras la bienvenida, a cargo del director general del IESE, Jordi Canals, los participantes asistieron a una sesión moderada por el profesor Pedro Nueno cuyo objetivo era aprender de las experiencias de algunos destacados empresarios. Los participantes en esta primera sesión fueron Hans Jacob Bonnier, presidente ejecutivo del grupo sueco Bonnier; Franz Borgers; presidente de la compañía alemana Johann Borgers & C0; Rosario Martín Gutiérrez de Cabiedes, presidenta del Consejo de Administración de Europa Press, y Mariano Puig, presidente de la Fundación Puig.
“Todos los familiares han de entender que la empresa no es una maquina de hacer dinero, sino la integradora de la familia”
Apoyándose en más de 200 años de experiencia de su familia empresaria, Hans Jacob Bonnier destacó la libertad de expresión, responsabilidad y calidad como los principales valores que guiaron las siete generaciones de la empresa familiar. Por su parte Rosario Martín Gutiérrez de Cabiedes destacó la profesionalidad y la independencia y afirmó que “las empresa familiares necesitan tener permanencia que aglutina los buenos profesionales”. En el caso de Europa Press los miembros de la familia que se incorporaron en la empresa primero tenían que aprender y demostrar sus capacidades fuera de la empresa. Algo parecido pasa en la compañía alemana Johann Borgers & C0 donde los familiares interesados en trabajar en la empresa han de ser invitado por el Consejo Administrativo donde la familia no tiene la mayoría de voto. “Todos los familiares han de entender que la empresa no es una maquina de hacer dinero, sino la integradora de la familia”, enfatizó Borgers. En el caso de Mariano Puig la experiencia más importante “no ha sido tanto el paso por las escuelas, sino el paso por el comedor de casa donde todos los días se hablaba sobre la empresa” dijo el presidente de la Fundación Puig, y como clave del éxito de la empresa familiar subrayo “la capacidad de creación de nuevos productos”.
“Se tardan veinte años desde que empiezas a cotizar en bolsa hasta que se pierde el control de la compañía”
Uno de los temas que centraron la ronda de preguntas fue la posible salida a bolsa de algunas de las cuatro compañías representadas en la mesa. El vicepresidente ejecutivo de Bonnier Group, dijo que no han querido salir a bolsa para no perder el control sobre empresa y añadió que “se tardan veinte años desde que empiezas a cotizar en bolsa hasta que se pierde el control de la compañía”. Por otro parte Franz Borgers, presidente de la empresa alemana, era de opinión de que los valores empresariales que sigue la bolsa y las empresas cotizadas “son muy buenos, las normas son muy beneficiosas”, aunque reconoció que su compañía nunca ha contemplado la posibilidad de dar el salto al parqué. “La bolsa te da dos cosas, liquidez y disciplina, pero te quita el control” dijo la presidenta de la junta directiva de Europa Press y añadió que tendría que ser muy urgente la necesidad de liquidez para que contemplaran la salida. Por su parte Puig resaltó su objetivo es creación de valor y que “esto no excluye la salida a bolsa”.
La segunda parte de la jornada titulada “El Valor de la empresa familiar”, fue moderada por Josep Ros, socio de Roland Berger Consultants, y contó con la participación de Fernando Casado, director del Instituto de Empresa Familiar; Ludo Van der Heyden, director del Advanced Management Programme de Insead; y Josep Tàpies, titular de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE. El director general del Instituto de Empresa Familiar subrayó una mejora del marco legal e inculcar el espíritu emprendedor de las próximas generaciones como los principales objetivos para el futuro. El profesor Josep Tàpies presentó un estudio elaborado por la Cátedra de Empresa Familiar del IESE que pone de manifiesto la poca interconexión que existe entre las compañías familiares españolas, a través de sus consejeros, en comparación con el resto de grandes empresas en España.
“Lo que mantiene la familia empresaria unida es la imparcialidad, sobre todo cuando las cosas van mal”
Por su parte, el profesor Van der Heyden analizó el papel que la emotividad y los sentimientos juegan en los procesos de la empresa familiar y recomendó dar relevancia y tener muy en cuenta los factores emocionales. “Lo que mantiene la familia empresaria unida es la imparcialidad, sobre todo cuando las cosas van mal” dijo Van Heyden. El profesor aconsejó a la generación presente que a veces es bueno dejarse “ser asesinados”, en el sentido metafórico, por los hijos, “porque solamente de este modo les ayudaran a hacerse adultos”. Y sobre el motivo de ser de la empresa familiar añadió que “la empresa familiar puede existir solamente si aporta el valor a la sociedad”.
En la tercera sesión participaron John A.Davis, profesor de Harvard Business School (EEUU); Sabine Klein, profesora de la European Business School (Alemania) y Heinrich Liechtenstein, del IESE. John A. Davis propuso la creación de un nuevo marco para describir y categorizar la empresa familiar. Algo en su opinión muy necesario puesto que las empresas familiares están en permanente proceso de cambio. Por su parte, Sabine Klein dedicó su tiempo a analizar los efectos que tiene la implicación activa de un propietario en la empresa y en la familia. Heinrich Liechtenstein centró su intervención en el análisis del family office y cómo puede llevarse a cabo la gestión del patrimonio y de los asuntos de familia a través de este tipo de estructura. Según sus palabras la gestión de la familia es esencial para el patrimonio y por ello es imprescindible estar concientes de los valores de la familia.
La tercera sesión “Construyendo el futuro” estuvo moderada por Roger Pedder, ex presidente de Clark Shoes del Reino Unido, y participaron Guido Corbetta, de la Bocconi University y Nigel Nicholson, de la London Business School. Todos los ponentes coincidieron en que la sucesión es un proceso donde la educación en valores de la próxima generación es de vital importancia. Y también que una sucesión exitosa no pasa únicamente por la preservación del valor económico de la empresa y que la cultura es la única ventaja competitiva y sostenible. Durante la sesión se analizaron diversos ejemplos sobre cómo preservar los valores propios de la empresa familiar de generación en generación. Para poder lograrlo el profesor Corbetta aconsejó difundir la cultura de mérito y educar la próxima generación entendiendo su pasión y sobre todo apoyarlos.
La última sesión, “De promesas a resultados”, tenía como objetivo profundizar en cómo los valores fundamentales de la empresa familiar afectan a su comportamiento y su gobierno. Se trabajaron conceptos como el desacuerdo familiar en temas de valores y gobierno, y cómo estos podían trasladarse a los resultados de la compañía. En la mesa, moderada por Antonio Gallardo, vicepresidente del Consejo de Administración de laboratorios Almirall, participaron Raffi Amitt, de la Wharton School (EEUU); Miquel Ángel Gallo (IESE), Pramodita Sharma, de la Wilfrid Laurier University (Canadá), Belén Vilallonga, de Harvard Business School (EEUU) y John Ward, de la Kellogg Shool of Management (EEUU).
Miguel Ángel Gallo defendió la tesis que el ejercicio del poder en una empresa familiar debe entenderse como un servicio. El profesor afirmó que “la autoridad es algo que se consigue trabajando. No se nace con ella y nadie se queda con ella hasta el final de su vida”. Y aconsejó “saber compartir las decisiones y trabajar colegialmente con disposición a cambiar las preferencias personales”. Sólo así los propietarios podrán desarrollar las capacidades profesionales necesarias para que su poder sea percibido como "autoritas" y no únicamente como "potestas", resaltó.
Por su parte, Pramodita Sharma definió varios modelos de clasificación de las empresas familiares, especialmente las que tienen en cuenta el grado de implicación y compromiso de la familia en la empresa. Raffi Amit remarcó el amplio abanico de oportunidades de crecimiento existentes para todas aquellas compañías que, junto a su estructura familiar, saben impulsar y dedicar las energías necesarias a la investigación y al desarrollo. Por último, John Ward, una de las autoridades mundiales más reconocidas en el ámbito de la empresa familiar, señaló que las familias empresarias han de hacer frente a múltiples problemáticas. El modo en el que las afrontan depende, en primer lugar, de cómo consiguen resolver el papel que han de seguir jugando los valores fundamentales que siempre las han acompañado.
|