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Sociedad - El País - 03/09/2009
La crisis de los 40 ya no es crisis, es oportunidad
En un artículo publicado por El País, Manuel Pavón, socio de Garrigues y responsable del Departamento de consultoría de empresa familiar del despacho habla sobre la crisis de los 40, y pone un ejemplo:
"No sé qué me pasa, pero he perdido la ilusión y las ganas de trabajar. Es como si todo esto por lo que he estado luchando los últimos 15 años perdiera sentido. Me siento decepcionado. A pesar de todos mis esfuerzos, me parece que no llega nunca el momento en el que pueda demostrar ser un buen directivo".
Estamos hablando de un hombre de casi 40 años, hijo del responsable de una empresa familiar. Mientras tanto, el padre, de 67 años, no entiende este cambio de perspectivas del hijo. ¿Qué puede ocurrir? Pavón ha conocido casos de personas, sobre todo de hombres de entre 38 y 45 años, que corren el riesgo de convertir una pequeña crisis en un problema mayor. "Sus síntomas son la ansiedad, la insatisfacción o la búsqueda de emociones intensas, por ejemplo a través de un coche nuevo". En esos momentos somos, de alguna manera, una especie volcán que a su vez puede convertirse en energía positiva o explotar.
En opinión de Manuel Pavón, esas situaciones de conflicto en el seno de una familia o de un negocio familiar se pueden superar aceptando, en primer lugar, "que estamos en una situación de disconformidad". "Luego, avanzando por partes y teniendo un objetivo realista. El cambio que hemos vivido en la evolución progresiva del joystick al iPhone ha sido un beneficio para los usuarios". Y, a su juicio, podría ser un ejemplo muy concreto de cómo crisis puede significar también evolución.
Precisamente esta evolución estratégica en el ámbito profesional, la existencia de unas o varias pautas en la resolución de los conflictos generados por la crisis y la aparente futilidad de algunos síntomas puede llevar a pensar que se trate del enésimo complejo de la de la sociedad occidental, del mundo opulento y, dentro de nuestra sociedad, principalmente de las clases medias y altas. De hecho, existen estudios, como recuerda Pavón, que avalan en parte estas creencias y apuntan a que la crisis de los 40 no existe países como Japón.







