• 30 Miércoles, Septiembre 2009

    El recién llegado

    Sugerimos frecuentemente que la profesionalización de la Empresa Familiar  llega de manos de un profesional no familiar. Sin embargo ello implica en ocasiones concluir que los miembros de la Familia Empresaria son “no profesionales”. Así que, ¿por qué no diferenciar entre profesionales externos y profesionales familiares?.

    La aportación del profesional externo es valiosa. Puede aportar una distancia emocional y una visión objetiva que facilita la toma de decisiones. Su mirada es fresca y a la vez ingenua. Es una mirada sin lealtades exigibles ni expectativas desproporcionadas.

    Sin embargo, esta mirada objetiva, directa, fresca e ingenua puede pasar por alto ciertas necesidades emocionales, importantes para la Familia Empresaria.

    Los miembros de la familia están comprometidos en sus lazos de cuidado, amor y protección. Este compromiso lo combinan con una dedicación profesional que a veces dificulta la toma de decisiones. Sin embargo, como profesionales familiares que son, no se rinden y siguen adelante.

    Esta dedicación profesional con tanto aplomo y determinación debe ser reconocida y valorada por el profesional que llega desde fuera. Todos pueden conseguir mejores resultados si el profesional externo se acerca a la Empresa Familiar validando la dedicación de los profesionales familiares, su esfuerzo y sus resultados, al tiempo que se ofrece disponible para ayudar en lo que la Familia Empresaria necesite.

2 comentarios

  1. # Alex Rivera comenta el Noviembre 4th, 2009 a las 12:51:

    La clave está, como siempre, en el equilibrio. Equilibrio entre profesionales externos y profesionales familiares. Y pueden haber tantos puntos de equilibrio como empresas familiares existen, en función de la complejidad y dimensión de la empresa y la familia.

    Puede ser equilibrada una situación sin profesionales externos en la gestión (p.e.: comercio minorista), y serlo también una empresa sin profesionales familiares en la gestión (p.e.: gran multinacional), pero sí con familiares en el Consejo de Administración velando por los intereses de la familia (riesgo, rentabilidad, responsabilidad social, etc.).

    El gran reto para las empresas familiares y familias empresarias es doble:
    – ¿cómo se alcanza ese punto de equilibrio y como se puede saber si se está en él?
    – ¿cuándo ese equilibrio “caduca”, cómo nos damos cuenta, y cómo se evoluciona hacia un nuevo punto de equilibrio?

    Saludos.

  2. # Javier Macías comenta el Enero 28th, 2010 a las 15:58:

    Gracias Alex, por tu comentario.

    Estoy de acuerdo en que el punto de equilibrio entre profesionales externos y profesionales familiares, es variable en cada empresa familiar. Además las cuestiones que planteas son muy interesantes.

    En términos muy generales, a mi modo de ver, el punto de equilibrio lo hallamos cuando la empresa está siendo rentable y la familia está satisfecha. Caduca cuando la rentabilidad o la satisfacción entran en crisis. Y cuando esto ocurre, pienso que lo más rápido y seguro consiste en pedir ayuda a un consultor de empresa familiar.

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