Archivo para Diciembre, 2010
  • 30 Jueves, Diciembre 2010

    Fiestas en Familia

    Llegan las fiestas de Navidad y Año Nuevo y con ellas las reuniones de familia, los re-encuentros y las conversaciones alrededor del amor, la felicidad, el cariño, la cercanía y el apoyo mutuos.

     

    El valor de la familia renueva su significado en estas fiestas. Aunque en ocasiones traigamos temas de la empresa o del trabajo a la mesa de familia, entendemos la diferencia entre familia y trabajo, entre familia y empresa. Al hablar con nuestros predecesores llegamos a entender, aunque sea por unos instantes, que el amor y la salud están por delante del trabajo y el dinero. Aprovechamos las reuniones familiares para renovar nuestras energías y sentirnos que pertenecemos a una institución más importante que nosotros mismos.

     

    Desde el inicio el hombre es un animal social, por supervivencia, por comodidad o por amor. Y la familia la organización social que perdura a lo largo de generaciones. Seguimos unidos a pesar de las grandes modificaciones que esta institución soporta cada día y adaptamos nuestras costumbres a las nuevas formas de familia. La familia como institución cambia sus reglas y nosotros con ellas. Así, en este entorno cambiante, redefinimos nuestras propias creencias mientras disfrutamos de las conversaciones familiares.

     

    El orgullo familiar se muestra en estas conversaciones en todo su esplendor. Respiramos el aire de colaboración con el grupo y conseguimos que cenas, reuniones y encuentros familiares transcurran de la forma más cálida posible. Entregamos regalos materiales y emocionales. Tenemos cuidado unos de los otros y procuramos que nuestra felicidad sea la felicidad de los demás.

     

    También llegan los momentos de hacer balance. Se relatan los logros obtenidos y los proyectos futuros, con la familia como espectador. El valor del reconocimiento familiar se muestra como el motor que da fuerza al grupo, energía y optimismo. Los logros de uno son el triunfo de todos.

     

    El mayor logro de la familia será sin duda el amor incondicional. Poco importa lo que haya ocurrido durante el año, poco importan los agravios y las desaveniencias familiares. Si todavía existe la firme creencia en la familia como institución social y en el valor de la unidad de sus miembros, estaremos preparados para superar etapas satisfactoriamente.

     

    La crisis económica que vivimos en Europa será sólo una etapa más en nuestras vidas; una gran oportunidad para reflexionar sobre nosotros mismos. El valor de la unidad familiar, a través del reconocimiento, la valoración y el afecto incondicional, se mantiene inalterable mientras todo lo demás cambia, las formas familiares, las oportunidades laborales, las rentabilidades de las empresas….

     

    ¿Pueden las conductas familiares de reconocimiento, valoración y amor incondicional movernos hacia posiciones más rentables en las empresas y en nuestra dedicación profesional?

     

    Mi creencia es que sí.

     

    ¿Cómo?

     

    Pienso que este tema ya pertenece al propio descubrimiento y desarrollo personal de cada uno.

     

    ¡Vivir es excitante!

     

    Mucha felicidad y optimismo para cada uno de vosotros, en estos días y en todos los que nos traiga el año nuevo.

     

    ¡¡ Felices Fiestas !!