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14 Lunes, Junio 2010
¿Por qué hay tantos conflictos familiares últimamente?
Como profesional dedicado en exclusiva al trabajo con familias empresarias, soy testigo de que los conflictos familiares van en aumento, especialmente entre padres e hijos.
El origen de los mismos, son consecuencia en mi opinión, de dos variables:
a) el cambio de visión estratégica de las nuevas generaciones (hijos) respecto al modelo negocio tradicional de su empresa familiar, y
b) el ciclo de vida en la que se encuentran las dos generaciones.
El cambio estratégico en una sucesión generacional es natural. La posibilidad de establecer los cambios “obligatorios” tendentes a la revitalización de la empresa familiar, chocan con la visión en algunos casos inmovilista de los padres y de una organización (personas y recursos) apalancada entorno al concepto “las cosas siempre las hemos hecho así”. Estas diferencias de opinión empiezan como controversias y si no se le pone remedio, acaban en conflictos.
En este tipo de conflicto, precipitan un cisma familiar donde suelen definirse dos bloques principales de participes: por un lado los hijos más críticos y por otro, el grupo de principales directivos y miembros familiares (padres e hijos afines bajo intereses no empresariales sino de trascendencia emocional). En definitiva se produce una pugna entre los valores propios del respeto al orden familiar (relación paterno-filial) y las necesidades de la sociedad familiar como actividad empresarial. Este puede ser un porqué, pero no una formula matemática.
El cómo poder eludir esta situación y no llegar al terrible conflicto familiar tiene solución. En este punto incluyo la segunda variable: los ciclos vitales de los miembros familiares. Cualquier persona llegada cierta edad, responde a unos parámetros más conservadores, entre ellos el concepto de riesgo y los valores de orden familiar (respeto, igualdad entre los miembros de la familia, etc.). En las personas más jóvenes en edad, estos parámetros son distintos. Ambas perspectivas generan controversias a la hora de gestionar las diferentes visiones.
Llegado este punto, qué se puede hacer. Por mi experiencia, en la mayoría de los casos la falta de organización de la familia en sus relaciones con la empresa puede ser una de las razones; Seguramente, es probable que incluso con su correspondiente protocolo familiar firmado (lo que yo llamo “el antídoto de papel”), ocurra. Existe la creencia generalizada de que si tengo un protocolo familiar firmado, el problema no aparecerá. Discrepo. En mi opinión este documento debe ir acompañado de una rutina de comunicación.
Asimismo, el Consejo de Familia es el lugar de encuentro donde “lidiar” esas diferencias. Este órgano de gobierno familiar permite, además de ser un punto de encuentro exclusivamente familiar, tratar los temas familiares fuera de la empresa permitiendo dos cosas:
a) en primer lugar eludir la presencia del conflicto delante de los directivos no familiares, y
b) en segundo lugar cohesionar la estrategia de riesgo y perspectivas familiares propias de ambas generaciones.Esta es una condición necesaria aunque no suficiente. No podemos olvidar que los hijos debemos respeto y admiración por nuestros padres: por quienes son y por lo que han hecho por nosotros. Al fin y al cabo, ellos han demostrado muchas cosas y nosotros todavía no.
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01 Martes, Junio 2010
Eso es una profesión, no un trabajo
Ahora son las 22:45 hora portuguesa, esta noche duermo en Lisboa y mañana por la noche espero que en mi casa en Barcelona.
Estoy aquí visitando a mis compañeros de Garrigues Portugal, muy implicados también con este tipo de problemáticas y me han organizado un ‘pequeno almorzo’ (desayuno en portugués), con APEF la asociación portuguesa de la empresa familiar, dirigido por Marina Borges. Gracias Marina.
Empiezo a escribir este blog en Laempresafamiliar.com con mucha ilusión y el deseo de compartir mis experiencias ayudando a las familias empresarias. Estoy en estos momentos a punto de cumplir 50 años. Es “la juventud de la edad madura” como decía Víctor Hugo, y considero que he acumulado suficiente experiencia en este campo como para hablar y escribir con rigor sobre la problemática de las familias con las que comparto mi actividad profesional.
He tardado muchos años en especializarme en esta materia. Considero que la responsabilidad que se asume al sentarse con una familia empresaria es muy alta y exige un máximo compromiso del profesional.
El profesional que quiera dedicarse a esta materia, debe ante todo considerar que ejerce una profesión, y no un trabajo. Es algo que repito constantemente a mis colegas y compañeros, porque tenemos en nuestras manos, muchas inquietudes de familias, sus miembros, directivos y empleados que exigen y dependen de nuestro máximo esfuerzo personal y profesional.
Y es una profesión dura que exige constante investigación, mucha metodología, insisto mucha; dedicación y esfuerzo físico (viajar constantemente) pero sobretodo pasión y cariño por lo que haces.
Llevo ejerciendo desde que tenía 20 años; empecé como junior en auditoría, pasé al mundo de los impuestos, fundé mi despacho y lo mantuve durante 20 años dedicado a las empresas familiares. Desde hace siete años, dirijo el departamento de consultoría de empresa familiar de Garrigues.
Invito a todos los empresarios familiares y otros profesionales relacionados con el tema a seguir y participar en este espacio, donde compartiré algunas reflexiones y conclusiones y también inquietudes sobre las empresas familiares de hermanos (y las empresas familiares en general), acumuladas a través de estos 30 años de experiencia. Vuestras aportaciones serán muy gratificantes, ya que enriquecerán el conocimiento general sobre este importante tema; un tema clave para la continuidad de las empresas familiares.
Aprovecho la ocasión para agradecer a la Fundación Nexia, y a Boris, la oportunidad que me brindaron con este blog. Llevamos años colaborando, desde los inicios de este portal de manera continuada, y, como reza su eslogan, aquí me siento “estar en familia”.
Pero no puedo empezar esta etapa sin hacer una mención especial a Jaume Tomás Sabaté ideólogo e impulsor de Fundación Nexia. Jaume en especial ha sido un ejemplo para todos nosotros y de manera altruista tanto él, como su familia han desarrollado algo único en el mundo de las empresas familiares. Si Nexia está hoy aquí, es en parte también por todo lo aportado por Jaume y su familia.
También quiero saludar a los otros “blogueros” a quines conozco, unos más y otros menos, pero en cualquier caso, admirar lo que llevan hecho hasta la fecha. Espero estar al menos a su altura.
Y por supuesto quiero saludar a los lectores, miembros de empresas familiares en España, Portugal y Latinoamérica, directivos familiares o no, colegas, asesores y público en general. Y agradecer a todos mis compañeros de mi primera etapa Eduardo y Yolanda en particular, y a todos mis socios, asociados y colaboradores en Garrigues, la firma que tiene el mayor número de empresas familiares como clientes en España y Portugal.
He tardado tiempo en decidirme, pero al final, y después de varias sesiones con Boris, me he lanzado al ruedo. Sé que no será fácil, pero al menos quiero intentarlo durante un año.
Bienvendos al blog de ‘Hermanos en la empresa familiar’.
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