• 11 Viernes, Junio 2010

    Explicando la crisis financiera a tus hijos

    Martin Wolf veterano Comentador Jefe del Financial Times, ha publicado recientemente un artículo pretendiendo una conversación con su hijo en la que trata de explicarle la realidad financiera que vivimos. Me he permitido traducirlo libremente, así como añadir algunas adaptaciones, reflexiones y comentarios al texto original:

    -”Papá, ¿se ha acabado ya la crisis?”

    -”En realidad no, hijo. Tan sólo tienes que ver las noticias sobre las turbulencias mundiales que existen aún.”

    -”¿Y por qué todavía no se ha acabado, papá?”

    -”La crisis empezó en verano de 2007, y alcanzó su peor momento en otoño de 2008. Según dice la historia, no es mucho tiempo para una gran crisis.”

    -”¿No es mucho tiempo, papá? ¿No dijiste que las garantías, las inyecciones de liquidez, la creación de moneda de los bancos centrales (las medidas extraordinarias, dijiste), y el crédito que daban los Estados habían conseguido frenar la crisis?”

    -”Pepito, no prestas bastante atención.” dijo su padre un poco impaciente. “Lo que dije es que estas medidas impedirían que esta crisis acabase en depresión. Como de costumbre, tenía razón”

    Pepito sonrió con sorna.

    -”No te burles,” dijo su padre. “Mira los países ricos de occidente: Sus economías cayeron un 3.3% el último año. La peor cifra desde la Segunda Guerra Mundial. Sabes lo que fue la Segunda Guerra Mundial, ¿verdad?”

    -”Sí, claro. La hemos estudiado al menos dos veces en la escuela”…

    -”Pues bien, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo -menudo nombrecito- dijo esta semana que los países ricos crecerían un 2.7% este año. La previsión de crecimiento para la economía mundial es del 4.6%, después de la caída del 0.9% en 2009. Es mejor que lo que nadie podía esperar hace tan sólo 6 meses.”

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    -”Si eso es verdad”, dijo el chico, “¿por qué todos hablan de inestabilidad?, ¿de qué va esto?”

    -”Hijo, sabes que después de un gran terremoto se suceden las réplicas. Bien, pues las crisis fiscales serían las réplicas de la crisis financiera. Y esas crisis fiscales, a su vez, causan otras crisis financieras”

    Pepito, sorprendentemente, comenzaba a tomar interés en la conversación. “Entonces, ¿qué va a pasar?”

    -”Bien, pensando en lo sucedido antes del terremoto financiero de 2007-09: Se produjeron aumentos desorbitados en los precios inmobiliarios y verdaderos booms en la construcción; Hubo una explosión del endeudamiento privado; y un gran incremento de la complejidad de las finanzas. Por tanto, cuando los precios inmobiliarios comenzaron a caer, nos entró un gran pánico. Además, los gobiernos recibieron más ingresos de los esperados, la mayoría de los cuales gastaron a manos llenas; y también se endeudaron hasta las cejas, con enorme facilidad e irresponsabilidad.

    En la Eurozona, los gobiernos recién llegados se encontraron con enorme facilidad para endeudarse a bajo precio, como si fueran todos alemanes. También cualquier propietario o empresario de estos países se podía endeudar en las mismas condiciones que un alemán. Y compraron y construyeron… Eran tiempos felices, y los sueldos se disparaban más y más.”

    Pepito comenzó a bostezar. Su padre continuó ensimismado.

    -”Pero ¿qué pasó después de la crisis financiera de 2007-09? Que los déficits fiscales de los países se dispararon hasta límites jamás conocidos en tiempos de paz, especialmente en los países afectados por mayores burbujas: Los EE.UU., Reino Unido, Irlanda y España (estos últimos sin capacidad de maniobra en su política monetaria). Entonces surgió la amenaza de la crisis fiscal.

    Lo que destapó esta réplica fué la revelación de que Grecia había mentido sobre su situación fiscal, potenciada por la incapacidad de respuesta de la eurozona: Los alemanes estaban indignados con la idea de tener que rescatar a derrochadores irresponsables; mientras, los otros les veían como unos matones egoístas que amenazaban a los europeos pobres con aplastarles como hormigas. Por tanto, los europeos cometieron los mismos errores que los americanos ante las dificultades financieras: Dejaron que la crisis se les echara encima.”

    -”Pero rescataron a Grecia…”, dijo el chico. “¿Entonces porqué tantas turbulencias?”

    -”La razón es que los inversores no son tontos del todo: Saben que sólo se trata de parches temporales; saben que el endeudamiento de los griegos es inasumible y que empeorará con el tiempo; saben que el resto de países de la periferia de Europa (PIGS) lo tendrán crudo para crecer en un escenario tan complicado; saben que a la solidaridad entre los miembros de la eurozona le quedan dos telediarios; saben que los alemanes están ya muy cabreados; y saben que la precaria situación de los balances del sistema bancario es muy vulnerable con el riesgo soberano existente. Todo esto hace que el euro sea caballo perdedor y que caiga más y más su valor.

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    -”Si, sí…”, dijo Pepito. “…pero eso beneficia la Eurozona, no?”

    -”En este caso las turbulencias, al menos generan oxígeno para las exportaciones europeas, aunque sólo hay un problema: Hay que exportar más que importar para beneficiarse de ello. Además perjudica las perspectivas de recuperación del resto, por ejemplo del Reino Unido o de los EE.UU. Y eso a su vez puede generar graves dificultades fiscales más allá de la Eurozona. A los mercados parece no importarles por ahora (aunque pueden cambiar de opinión en cualquier momento). Aún peor, los mercados no saben a qué deben temer, a qué se enfrentarán: ¿Acabará esto con una deflación, con defaults, inflación, colapso financiero o tendremos un letal cocktail de todo ello? Por ello, también los mercados son impredecibles, como los niños…”

    Pepito decidió no entrar al trapo y preguntó en tono adulto:

    -”¿Y qué es lo siguiente que ocurrirá?”

    -”Si te dijera que sé la respuesta sería un farsante “adivino” o un temerario especialista falto de la humildad necesaria para sobrevivir en este mundo financiero.”

    Pepito recobró su semblante adolescente al verse sorprendido una vez más por la sabiduría experta de su padre.

    -”Quizá, el crecimiento económico conseguido en los EE.UU. y por los grandes mercados emergentes, especialmente China, permitirá al mundo sobrevellevar esta multicrisis global. La OCDE califica el escenario actual de “moderadamente optimista” (sic).

    Alternativamente también hay motivos suficientes para preveer que los masivos déficits fiscales son insostenibles y que los intentos de contenerlos abortarán cualquier recuperación y causarán mayor recesión y luchas políticas. Y ese camino de contención de deuda se debería prolongar durante muchos años. Muchos más de lo que la incipiente recuperación parece poder soportar. Los bancos son enormes dinosaurios repletos de deuda cuyas garantías son activos depreciadísimos que provocan su cada día más indisimulable quiebra técnica. Al mismo tiempo, los países emergentes son pequeños ponys demasiado débiles para tirar de la economía mundial. Hay quien dice que la economía china se está recalentando a base de burbujas. Y para acabarlo de arreglar, Corea del Norte e Iran se encargan de que nadie se aburra en esta Era, en la que nos jugamos el mismísimo Sistema y Dios sabe cuántas cosas que no alcanzamos a imaginar.”

    Llegados a este punto, a Pepito le resultaba familiar ese tono pesimista de su padre. Aunque hasta hoy casi siempre había acabado teniendo razón. Y eso le molestaba casi más que el negro escenario económico que tenía ante sí.

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    -”De todas maneras”, concluyó su padre, “estas réplicas probablemente duren muchos años, con problemas fiscales que minarán la confianza en el sector financiero, una y otra vez. También te afectará a ti: Los gobiernos occidentales, los Estados del bienestar van a estar arruinados durante décadas. La miseria volverá para quedarse muchos años. Pero siempre puedes aprender chino e irte a oriente.”

    Pepito, frunció el ceño. Eso sonaba a trabajar duro. Tanto como las historias en blanco y negro que le solía contar el abuelo. Acabada la conversación se fue a dormir, cruzando los dedos para no soñar con las duras imágenes de las noticias de esa noche respecto los disturbios de Atenas.

    Fuente: Financial Times – Martin Wolf

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    Financos e Inversópatas (Junio 2007

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    Pepito, sorprendentemente, comenzaba a tomar interés en la conversación. “Entonces, ¿qué va a pasar?”

    -”Bien, pensando en lo sucedido antes del terremoto financiero de 2007-09: Se produjeron aumentos desorbitados en los precios inmobiliarios y verdaderos booms en la construcción; Hubo una explosión del endeudamiento privado; y un gran incremento de la complejidad de las finanzas. Por tanto, cuando los precios inmobiliarios comenzaron a caer, nos entró un gran pánico. Además, los gobiernos recibieron más ingresos de los esperados, la mayoría de los cuales gastaron a manos llenas; y también se endeudaron hasta las cejas, con enorme facilidad e irresponsabilidad.

    En la Eurozona, los gobiernos recién llegados se encontraron con enorme facilidad para endeudarse a bajo precio, como si fueran todos alemanes. También cualquier propietario o empresario de estos países se podía endeudar en las mismas condiciones que un alemán. Y compraron y construyeron… Eran tiempos felices, y los sueldos se disparaban más y más.”

    Pepito comenzó a bostezar. Su padre continuó ensimismado.

    -”Pero ¿qué pasó después de la crisis financiera de 2007-09? Que los déficits fiscales de los países se dispararon hasta límites jamás conocidos en tiempos de paz, especialmente en los países afectados por mayores burbujas: Los EE.UU., Reino Unido, Irlanda y España (estos últimos sin capacidad de maniobra en su política monetaria). Entonces surgió la amenaza de la crisis fiscal.

    Lo que destapó esta réplica fué la revelación de que Grecia había mentido sobre su situación fiscal, potenciada por la incapacidad de respuesta de la eurozona: Los alemanes estaban indignados con la idea de tener que rescatar a derrochadores irresponsables; mientras, los otros les veían como unos matones egoístas que amenazaban a los europeos pobres con aplastarles como hormigas. Por tanto, los europeos cometieron los mismos errores que los americanos ante las dificultades financieras: Dejaron que la crisis se les echara encima.”

    -”Pero rescataron a Grecia…”, dijo el chico. “¿Entonces porqué tantas turbulencias?”

    -”La razón es que los inversores no son tontos del todo: Saben que sólo se trata de parches temporales; saben que el endeudamiento de los griegos es inasumible y que empeorará con el tiempo; saben que el resto de países de la periferia de Europa (PIGS) lo tendrán crudo para crecer en un escenario tan complicado; saben que a la solidaridad entre los miembros de la eurozona le quedan dos telediarios; saben que los alemanes están ya muy cabreados; y saben que la precaria situación de los balances del sistema bancario es muy vulnerable con el riesgo soberano existente. Todo esto hace que el euro sea caballo perdedor y que caiga más y más su valor.

1 comentario

  1. # José María Miró Benito comenta el Junio 17th, 2010 a las 7:16:

    Es desolador…

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