Legislación: reformas en favor de la Empresa Familiar

19 Febrero 2014

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Notarios y expertos revisan algunas áreas del derecho civil, mercantil y fiscal que podrían beneficiar la situación jurídica y fiscal de la Empresa Familiar.

El IX Congreso Notarial español concluyó con un llamamiento a la sociedad civil y, sobre todo, a las autoridades, para estimular y facilitar la creación, mantenimiento y continuidad de las Empresas Familiares. Los notarios españoles explicaron algunas de las dificultades puntuales a nivel legislativo y también presentaron una serie de propuestas para disponer reformas en materia de derecho civil, mercantil y fiscal.

Para el mundo notarial, la idea es favorecer medidas legislativas y de toda índole, en especial en el ámbito mercantil, que permitan a las Empresas Familiares obtener soluciones jurídicas creativas y acomodadas a sus singulares circunstancias y necesidades.

 

La transmisión de las acciones

Teodora Torres García

Existen normas que restringen la transmisión de las acciones. Aquellas que no pueden transmitirse inter vivos pasan a tener naturaleza de bienes privativos.

En cuanto a la separación de bienes, el Tribunal Supremo, en cuatro ocasiones, no ha tenido empacho en calificar como gananciales esas participaciones.

¿Qué remedios podemos aportar para que la Empresa Familiar continúe con su labor en estos casos?

En los regímenes comunitarios en especial, se puede acudir a las capitulaciones matrimoniales, que llegan a admitir los pactos pre-liquidatorios para que puedan ponerse en marcha una vez se haya iniciado la disolución de la sociedad de bienes gananciales. Estos pactos deben constar en la escritura pública. Por ejemplo, la nueva regulación del código catalán apoya la validez de estos pactos pre-liquidatorios entre cónyuges.

 

Pactos sucesorios

Lorenzo Prats Albentosa

El Código Civil prohíbe los pactos sucesorios: eso restringe la propia voluntad lo que dificulta la sucesión.

¿Por qué razones existe esa prohibición? Una razón es el respeto a la libertad de testar. Hasta el momento del fallecimiento, la persona que deba testar puede disponer del contenido de su sucesión con libertad. La tradición jurídica castellana aceptaba el pacto sucesorio siempre y cuando la voluntad de aceptarlo fuera constante. Bastaba que dudara una sola vez para que recuperara la libertad de testar, desvinculándose, consecuentemente, con lo expuesto en el pacto.

Una segunda razón subyace en la regulación y viene a colación de una sentencia del Tribunal Supremo del 10 de febrero de 1961. Hace referencia a un atávico temor del que Shakespeare sacó buen partido en "El rey Lear": disponer de los bienes en vida en favor de descendientes puede implicar que el disponente se quede sin patrimonio, con las trágicas consecuencias que relata Shakespeare.

Una razón de fondo: ¿cuál es el sentido del derecho a la herencia? ¿Cuál es el sentido por el que el legislador admite que alguien, pensando en su fallecimiento, pueda disponer de su patrimonio con eficacia post mortem? Se prohíbe el pacto sobre herencia futura porque imposibilita atender a necesidades imperiosas y legítimas de familia que surjan con posterioridad: así reza una sentencia de 1903.

Hoy podemos decir que mantener la prohibición implica una restricción de productividad y eso, por supuesto, afecta negativamente a la economía. Por tanto, lo que conviene es proteger el patrimonio productivo, más que el patrimonio en sí.

 

Regulación

Ana Fernández-Tresguerres

Una Empresa Familiar es algo más que una empresa que pertenece a una familia: es un ente fundamental en la economía nacional y en las economías desarrolladas de nuestro entorno. También es importante desde el punto de vista civil y compleja desde el punto de vista tipológico (existen empresas individuales, sociales, de todo tipo de capitales...) y además está adjetivada (importa el estrato que la califica: "familiar").

¿Qué se puede hacer para mejorar la regulación de la Empresa Familiar? ¿Qué no existe en nuestro ordenamiento jurídico al respecto?

No existe un tratamiento unitario de la Empresa Familiar. Ante esta realidad, era lógico que, al ponerse en marcha el proceso de reforma que conduce a la ley de 1 de abril de 2003, se quisiera dotar de una cierta visibilidad a la existencia de la realidad jurídica y económica de las Empresas Familiares y, en segundo lugar, facilitar la desaparición de las tres rigideces que impedían su crecimiento, que son la rigidez de su especial sistema de financiación (no abierto a capitales públicos), su poca flexibilidad de entorno corporativo (entrada y salida de socios, órganos de administración, derechos individuales del socio...) y una necesaria búsqueda de soluciones para el tema de la sucesión.

Las Empresas Familiares tenían un dato en contra: las leyes perjudicaban su singularidad; en cuanto a fiscalidad, por ejemplo. La ley del 1 de abril de 2003 introduce, por la puerta de atrás, algunos de los aspectos que hoy definen la sociedad familiar de tipo civil y mercantil. Pero la reforma mercantil aún tiene carencias (dificulta la contabilidad, no regula el buy-out y establece una revisión a la ley de S.L. que plantea problemas).

En el futuro, a nivel comunitario, el Libro Verde (que se está preparando ahora) reconoce la especificidad del patrimonio empresarial. A nivel nacional, hay una serie de reformas muy fáciles de llevar a cabo pero que no cuentan con la voluntad de los políticos (la rigidez del valor real, la rigidez de las cláusulas penales y fórmulas arbitrarias, entre otras).

 

"L'hereu" (El heredero), una tradición catalana

Jaume Agustí Justribó

El "hereu" es una figura exclusiva de la tradición catalana. Es éste quien recibe irrevocablemente y de manera individual la herencia: es un único sucesor. En cuanto a la Empresa Familiar, el heredamiento comporta, normalmente, la transmisión inmediata de los bienes al morir su poseedor. Existe luego un impuesto que lo grava. No hay heredamiento si no hay matrimonio.

El heredero es un heredero contractual. Los heredamientos quedan insertados en capítulos matrimoniales. La reversión del heredamiento suele pactarse en los heredamientos de tipo inmediato: el supuesto típico es el del heredero que premuere al heredante sin dejar descendiente alguno. Para transmitir empresas pequeñas, el heredamiento puede ser una buena solución pero desde luego no cuando la empresa alcanza un cierto volumen.

 

autor Alberto Oyarzo / Ilustración de Claudi Usandizaga