FONDO EDITORIAL

Artículos

XVI Conferencia Mundial

Empresarios familiares responsables, una tarea permanente

Tres “veteranos” del mundo de la Empresa Familiar ofrecen sus claves para ser empresarios responsables.

Especial para laempresafamiliar.com / BRUSELAS - Mariano Puig, Christoph Henkel y Hans-Jacob Bonnier pertenecen a tres de las sagas empresariales más importantes de Europa. Los tres han tenido una trayectoria importante en la prosperidad de sus Empresas Familiares y han desempeñado un papel crucial en la unión de la familia y el contacto con el negocio familiar.

 

Hans-Jacob Bonnier

 

La historia de Hans-Jacob Bonnier y su empresa se remonta a Dresde en 1778, donde nació el primer antepasado de la empresa. Éste se fue a Copenhague en 1820, se casó allí, se cambió el nombre y empezó a publicar libros. Tuvo hijos, algunos fueron a Sudamérica y otros a Suecia. Tres de ellos fueron a Suecia y uno tuvo mucho éxito, su negocio fue muy próspero y tuvo un hijo, nieto del fundador, el bisabuelo de Hans-Jacob.

Cuando se les preguntaban a qué se dedicaban, Hans-Jacob Bonnier tiene constancia de la respuesta que daban sus antecesores: “Somos sirvientes de la libertad de expresión”. Y ese, doscientos años después, es el valor básico del negocio que es ahora.

Para Bonnier, esto incluye varios elementos como la humildad, la libertad, la democracia y el humor. “Durante estos 200 años que hemos estado en el negocio editorial, hemos tenido que defender esos valores varias veces, algunas veces en contra de la sociedad”, explica. De hecho, hubo épocas difíciles, como la Segunda Guerra Mundial, cuando empezaron a publicar diarios que criticaban a los nazis cuando aún no había un rechazo claro a éstos en Suecia.

Laempresafamiliar.com: ¿Algún ejemplo reciente en que haya tocado defender estos valores?

Hans-Jacob Bonnier: En 1990 empezamos a publicar un periódico en Estonia, cuando todavía era parte de la Unión Soviética. Los estonios querían tener su propia democracia y la URSS, para mantenerlos callados, les redujo el combustible en pleno invierno. Tallin, la capital de Estonia, no está muy lejos de Suecia y los suecos estaban molestos. Como empresa, decidimos comprar un tanque de combustible y mandarlo en barco. Al día siguiente, pusimos un anuncio en el periódico que decía: “Si está de acuerdo con esta idea, por favor, ponga diez coronas en esta cuenta”. Y todo el mundo lo hizo. No sólo mandamos ese barco, sino otro más. Y también pudimos pagar una fundación en Estonia para la formación gratuita de periodistas que todavía existe. Para nosotros, esto es un ejemplo de propiedad responsable que no cuesta dinero, pero es un compromiso.

Christoph Henkel

El conglomerado alemán Henkel se encuentra actualmente pasando de la cuarta a la quinta generación, según explica Christoph, miembro de la cuarta generación. Este empresario siempre tiene problemas para definir lo que hace la empresa. Y aunque no es exactamente cierto, no duda en decir que están en el negocio de la limpieza, un concepto que todo el mundo entiende.

Lef.com: Cómo se vive la propiedad responsable?

Christoph Henkel: Me gustaría resumirlo en una frase: tomamos decisiones muy difíciles para nosotros. Eso significa que discutimos todas las decisiones, y no sólo a nivel directivo, con un gran equipo de directivos externos, directivos familiares y nuestro propio equipo directivo, sino también entre los miembros de la familia (más de 70 personas). Somos una familia grande y muchos están en otras partes del mundo, de manera que a veces es difícil reunirlos a todos. Sin embargo, hacemos un gran esfuerzo para tomar grandes decisiones.

Lef.com: Una de ellas fue salir a bolsa…

C.H.: Cuando mi padre entró en Henkel, vino un equipo de directivos externos a hablar con él. Les dijo: “podéis discutir cualquier cosa conmigo, pero no vamos a salir a bolsa”. En 1985, tras discutirlo, lo hicimos. Y lo hicimos siguiendo la norma de la familia: primero está la empresa y después la familia. También vivimos otra decisión difícil cuando vendimos nuestro negocio de química, hace 4 años, algo delicado aunque nadie de nuestra familia está en la dirección de la empresa. Tras una larga discusión con la familia, en grupos pequeños y grandes, llegamos a esta determinación. Es muy importante hacer partícipe a la familia a todos los niveles. Además, cuando se trata de tomar decisiones para nuestra familia, hay otras 50 ó 60.000 familias, las de los empleados, a las cuales les afecta directamente nuestra decisión casi tanto como a nuestra propia familia.

Lef.com: ¿Cuál es su consejo para las familias empresarias?

C.H.: Mi experiencia q me ha enseñado que cuanto mejor organizados estemos, de mejor manera podremos ser responsables de todos los accionistas de la empresa. Creo que cada familia es diferente, la receta para una familia puede no funcionar en otra, aunque sí que hay cosas en común. Nuestro primer consejero delegado me recordó una vez: “La familia tiene el poder”. No se puede delegar el poder. No importa cuántos directivos externos tenga la empresa, no importa cuántos consejeros tenga, si tú mismo llevas el negocio o si te mantienes al margen. Nuestra conclusión es que tenemos que participar en la empresa personalmente, aunque sea tres o cuatro veces al año.

Mariano Puig

“La propiedad responsable es una palabra fácil de pronunciar, pero difícil de poner en práctica. Se trata de un trabajo duro, muy duro. Cualquier Empresa Familiar tiene este concepto como una cuestión intrínseca, pero las que no lo tienen están poniendo en peligro a sus accionistas. El fundador de nuestra empresa, mi padre, solía decir que hay cinco aspectos que se deben tener en cuenta:

  • Aprender cómo se hace
  • Hacerlo
  • Enseñar a los demás cómo se hace
  • Hacer que los demás lo hagan
  • Dejar que los demás lo hagan”.

Lef.com: ¿Cómo resultó la experiencia de trabajar juntos los cuatro hermanos?

Mariano Puig: Fue una etapa caracterizada por la comunicación. Pero la comunicación no significa que todos estén de acuerdo ni que todos tengan la misma idea, a veces tienen ideas totalmente diferentes. Nuestra responsabilidad como propietarios de la empresa nos obliga a encontrar un punto en común para poder poner en práctica las ideas.

 

Lef.com: ¿Qué elementos destaca de su Empresa Familiar?

M.P.: Cuando asumió el control la siguiente generación, establecimos unas bases de valores familiares y nuestro proyecto de Empresa Familiar. En primer lugar, el proyecto de la Empresa Familiar está por encima de los intereses individuales. Estamos orgullosos de formar parte de ese proyecto. Y nuestra unidad ha sido nuestra fuerza.

Asimismo, desde la dirección, intentamos estar en contacto con la gente y mantenemos unos estándares de ética empresarial y actitud social. En nuestra vida privada, nos caracterizamos por la prudencia.

Lef.com: ¿Y la relación con la sociedad?

M.P.: Estamos orgullosos de contribuir al desarrollo de la comunidad e intentamos devolver a la sociedad lo que nos ha dado. Eso no significa que no vayamos a tener problemas en el futuro: tenemos problemas ahora, e intentamos resolverlos con el máximo de imaginación. Algún día tendremos que tomar decisiones difíciles y no todo el mundo estará de acuerdo, pero sabemos que entre todos llegaremos a una solución. Cuando existe la propiedad responsable en la vida, si hay una deseo, hay una manera de conseguirlo.

Autor: Alberto Oyarzo

Subir

Con la colaboración de: