Protagonistas
De la redacción - 09/02/07
Eduardo Zamácola, de Neck & Neck, triunfa con la minimoda
La cadena de la familia Zamácola empezó en 1993 pero ha alcanzado ya las doscientas tiendas, algo insólito en el sector.
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“Moda de siempre para niños de hoy”. Éste es el lema de la cadena de ropa infantil Neck & Neck, controlada por la familia Zamácola. El eslogan esconde varias estrategias de márketing descritas por su director general, Eduardo Zamácola. “Las madres que compran ropa a sus hijos en Zara o H&M no son clientas habituales nuestras. Por el contrario, sí que entran en nuestra enseña cuando quieren vestir a sus pequeños de fiesta”, señala el ejecutivo.
Esta cadena que empezó su andadura en la moda infantil en 1993 compite tanto con El Corte Inglés, como con la tienda de barrio de toda la vida, pero ha logrado contar con doscientas tiendas que pertenecen a la misma enseña en ocho años, algo insólito en el sector.
Uno de los secretos de Neck & Neck es que no se pone a la venta toda la colección al inicio de cada temporada, sino que se retiene alrededor del 20% que se saca al mercado a lo largo de los meses. Otra de las bazas de la cadena de moda infantil es que realiza dos convenciones anuales en Madrid, en las que se muestra la colección y las encargadas de cada tienda hacen pedidos, “con lo que se fabrica sobre encargo”. La cadena cuenta con 150 proveedores, situados en Tailandia, India, Bangladesh, Perú, Argentina, Islas Mauricio, Portugal, Marruecos y España.
La enseña cuenta actualmente con doscientos puntos de venta, de los que un 75% están en España y el resto, fuera. De esta estructura de la red, un 53% son tiendas propias y el 47% son franquicias, tanto directas como a través de master franquicia. “Queremos llegar a cuatrocientas tiendas en 2011, lo que supondrá una inversión de sesenta millones de euros”, subraya el director general. La cadena está muy centrada en la expansión internacional, sobre todo, en Francia, Reino Unido, México e Italia.
Sin protocolo
La familia Zamácola sabe que tiene que crear un protocolo familiar, pero el fundador y actual presidente no ejecutivo de Neck & Neck, Enrique Zamácola, no tiene prisa. “Mi padre dice que tiene el futuro claro, pero es cierto que cuatro hermanos de nueve trabajamos en la compañía”, apunta Eduardo.
En una compañía familiar, –explica el director general– “resulta muy difícil negar, por ejemplo, a un hermano una subida de sueldo, pero siempre hay que velar por el interés de la sociedad”. Sin embargo, Eduardo encuentra bastantes ventajas a la hora de trabajar con los suyos: “Las decisiones se toman de forma más rápida; se conoce la forma de ser y trabajar de cada uno y se pueden comentar temas que a ajenos resulta más difícil”.Con información de Expansión