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De la redacción - 28/02/07

Manuel Calvo da un "golpe de timón" en la gestión de Calvo

El nieto del fundador del grupo conservero es el nuevo consejero delegado.

  • Manuel Calvo García-Benavides (Madrid, 1968) apenas lleva cinco meses como consejero delegado del grupo Calvo, una designación que el consejo de administración de la compañía fundada por su abuelo adoptó para garantizar el relevo generacional. “La sucesión –explica Mané Calvo, apodo con el que le conocen dentro y fuera del sector– fue una alternativa que siempre estuvo ahí y que se adoptó después de la tensión que generó, tanto en el seno de nuestra familia, como en la sociedad y la política gallega, la posibilidad de la venta del grupo”.

    Y recalca la palabra “posibilidad” porque asegura que la decisión de venta nunca fue firme. “El consejo sólo decidió contemplar esa posibilidad, para saber cuánto podría valer la compañía en el mercado”. El revuelo que ocasionó en Galicia la noticia provocó que el consejo diera marcha atrás y, “sin concluir el proceso de due dilligence”, optara por la sucesión al nombrar a Manuel Calvo consejero delegado e incorporar a tres primos suyos.

    Mané asegura que de la Xunta lo único que recibieron fueron muestras de interés por la situación y el futuro de la compañía, así como “ofrecimientos de respaldo moral, aunque ayudaron a tranquilizar la situación”. Ahora, afirma que “tengo un respaldo absoluto, tan absoluto que fui promovido por mis propios tíos y primos”.

    Con ese apoyo, el ejecutivo se ha propuesto a dar un “cambio radical” en la gestión de la empresa y más después de un año que él mismo define como “no fácil” por la incertidumbre sobre la fórmula de continuidad en la empresa que, a falta de cierre, estima una facturación de 360 millones de euros, frente a los 335 del año 2005. Ese giro ha empezado por la marcha a principios de este año del que durante ocho años fue director general de la compañía, Ramón Calvo, que, pese a su apellido, no tiene nada que ver con la familia propietaria del grupo. “El golpe de timón pasa, además, por un ambicioso y agresivo plan comercial internacional cuyo objetivo es el Cono Sur, y, también por devolver la autonomía a la gestión de la flota pesquera del grupo, compuesta por seis buques atuneros, tres mercantes y uno de apoyo. “La anterior gestión no creyó en la flota y se tomaron decisiones erróneas, al limitar las capturas a una sola especie de atún (yellowfin)”, explica.

    Junto al plan comercial y al impulso a la flota, la calidad y la innovación serán los otros pilares de la nueva etapa de la conservera que mantendrá su “gran acierto” de mantenerse al margen de la marca de distribución.

    Con información de Expansión

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