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Cinco Días - 21/06/2010

Quinta generación - Mismos valores

Mauricio González-Gordon, jerezano, ha sido elegido para dar continuidad a las bodegas familiares González Byass, de más de 175 años de tradición. 

  • Antes de incorporarse a la bodega trabajó para multinacionales inglesas donde ocupó puestos de máxima responsabilidad.  La decisión de incorporarse a la empresa familiar venía impulsada por la necesidad de incorporar a miembros de la quinta generación de la familia, “con experiencia y con conocimientos de empresa. Hoy día, la quinta generación está incorporada plenamente y ya hay miembros de la sexta generación en edad de trabajar”, explica en una entrevista para Cinco Días.


    Explicando cómo llegaron a la quinta generación, el empresario destacó “el diálogo y sabiendo anticiparse a los problemas y a las dificultades, así como sabiendo buscar soluciones a las diferentes alternativas”. En su opinión hay que tener claros los roles dentro de la empresa porque “Hoy somos bastantes más que hace unos años y se tiene que gestionar a través de un protocolo familiar y de unos estatutos. Tenemos que velar por las necesidades de los accionistas y procuramos que la relación con los jóvenes accionistas no sea fría”, aclara.


    Sobre los valores que sostienen la compañía destacó los mismos que impulsó el fundador, una persona muy atenta a la innovación a quien le inquietaban los nuevos procesos, la manera de hacer las cosas, y supo elegir bien a sus equipos y mantuvo siempre un espíritu comercial fuerte. “Estos valores se han ido transmitiendo a través de las generaciones y están muy arraigados. A esto añadimos la capacidad para adelantarnos a las necesidades de los clientes en cualquier mercado”, sostuvo González-Gordon.


    Sobre las cualidades que ha de tener un bodeguero, asegura que son necesarias determinadas facultades sensoriales bien educadas. "En el sentido más amplio yo me incluyo, y también es necesario tener visión a largo plazo, estar enamorado de lo que se hace", afirma Mauricio González-Gordon, quien advierte no ser técnico pero sí catar con regularidad para "mantenerme cerca del negocio".


    Como gestor se ve pragmático, reflexivo, dialogante, "buscando siempre la implicación y la motivación de las personas y ofreciéndoles responsabilidad, ya que son palancas potentes para maximizar lo que cada uno somos capaces de aportar a un proyecto o a una organización". Asegura que en la relación entre las familias bodegueras jerezanas reina la cordialidad, "algunas están emparentadas, pero cuando salimos fuera somos competidores".
     

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