Protagonistas
Aprendizajes con David Bork en el Family Firm Institute
Por Francisco Javier Macias
¿Quién no ha soñado alguna vez con aprender una profesión de la mano de uno de los más prestigiosos profesionales de alcance internacional?
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¿Quién no ha soñado alguna vez con aprender una profesión de la mano de uno de los más prestigiosos profesionales de alcance internacional?
En mi caso la realidad superó a la imaginación.
Hace varios años que conocí a David Bork en Family Firm Institute, foro donde se dan cita los más prestigiosos consultores de empresa familiar a nivel internacional. David Bork es una de las figuras internacionales más respetadas en la Consultoría de Empresa Familiar con más de 40 años al servicio de las familias empresarias y con clientes en varios continentes.
Con más intención que conocimiento, le pedí si accedería a ser mi mentor en el contexto del Family Firm Institute y me dijo que sí. Desde entonces mantenemos una relación Mentor-Mentee excepcional. Hoy estoy muy orgulloso y muy agradecido de poder ser el Mentee de David Bork.
Pero, ¿cómo llegué hasta ahí?
Al finalizar mi MBA en ESADE tenía la firme convicción de dedicarme a ayudar de las familias empresarias. Había conocido el oficio de consultor de empresa familiar de la mano de Adolf Vilanova y Alberto Gimeno, profesores de ESADE.
No sólo había realizado un curso interesantísimo con ellos dos, sino que había transmitido este entusiasmo a mi familia de origen, quien había accedido a reunirse con el profesor Vilanova en Barcelona. Así reunimos a nuestros familiares alrededor de una mesa liderada por el Sr. Vilanova aquella vez y todas las que quedarían por venir.
Esto ocurría hace más de 15 años y todavía hoy toda la familia le estamos muy agradecidos por su tiempo y su ayuda para clarificar nuestra visión de futuro como familia empresaria.
Una vez finalizados con éxito los proyectos de cambio en nuestra familia empresaria,
comencé mi carrera profesional en solitario, al margen de la empresa de mi familia.
Me entregaría por completo a la ayuda a los demás, en el área que me era conocida: la familia empresaria.
Completé mi formación en empresa con estudios de psicología y de terapia familiar.
Además me afiliaría al Family Firm Institute, donde a los pocos meses en conocería a
David Bork en San Francisco.
Nos caímos muy bien desde el primer momento. Él un profesional experimentado con
ganas de enseñar y yo un joven en sus treinta y tantos con muchas ganas de aprender.
Desde entonces guardamos una estupenda relación de maestro - discípulo y realizamos los esfuerzos necesarios para encontrarnos al menos una vez al año, en España, en Estados Unidos o en cualquier otra parte del mundo.
Nuestro primer encuentro intensivo ocurriría en Holanda y marcaría un antes y un
después en mi dedicación profesional.
En este encuentro comprendí la importancia de conocer la historia de la propia familia de origen y la consiguiente diferenciación como elemento indispensable para poder ayudar a otras familias.
Con David Bork aprendí que las personas somos educadas en contextos familiares donde aprendemos pautas de comportamiento que seguirán imperturbables con nosotros en nuestras vidas.
Podemos comportarnos correctamente, con cordialidad, con simpatía, e incluso con
alegría pero, en situaciones de estrés y ansiedad, los miembros familiares tenderán a
mostrar sus comportamientos más automáticos, las conductas aprendidas en la familia.
Algunas de estas conductas automáticas, al servicio de la protección de la familia,
podrán ser funcionales para la empresa y la familia. Otras sin embargo, mostrarán
intenciones de sobre-protección que llevarán tanto a la familia como a uno mismo por los caminos de la confusión y/o del inmovilismo.
Quizá en las vidas de las personas, las consecuencias de esta confusión e inmovilismo
crónicos sólo podrán verse en el largo plazo. Ahora bien, en la empresa, la confusión y el inmovilismo se podrán ver en medio e incluso en el corto plazo.
Mi pregunta: ¿cómo podemos hacer para evitar las conductas automáticas?
Respuesta clara de mi maestro: “Estableciendo una Fronteras claras.”.
Fronteras entre individuo y empresa, entre individuo y familia, entre familia y
empresa.
En el contexto de la empresa familiar, la familia misma puede llegar a generar unas
pautas de conducta y uno valores en contra de las fronteras del individuo: “todo es de
todos, cualquiera tiene derecho a meterse en la intimidad de los demás miembros, apenas existe la propiedad privada o el espacio privado, el dinero se convierte en sustituto de la relación emocional y el poder puede llegar a enturbiar el amor que sienten unos por otros.
En este proceso de establecer fronteras con la familia y con la empresa está lejos de las situaciones límite, o conmigo o sin mí, sino que se trata más bien de situaciones de
negociación de las fronteras y en esta negociación cobra gran importancia la
diferenciación del propio yo.
El proceso de diferenciación que comienza en la adolescencia y no se completa al
100% durante toda la vida, se convierte en un proceso de negociación de fronteras
primero con la propia familia, pero también continúa en otros aspectos de nuestras vidas como la diferenciación de la propia pareja conyugal.
Así la negociación de fronteras se convierte en un excelente antídoto contra las
situaciones de estrés y de pérdida de control en el contexto familiar o de la empresa
familiar, en otras palabras, las reglas del juego están claras para todos.
Así de esta forma, comenzamos a experimentar las relaciones entre adultos y adultos y definimos nuestra identidad:
- Independencia económica.
- Proyecto vital
Así poco a poco ajustamos nuestra propia distancia emocional con la familia, llegando a un punto intermedio, a una inter-dependencia sana, entre la total desvinculación de los problemas de nuestras familias y la sobre-involucración en los momentos de tensión emocional en nuestra familia de origen.
Y así, luchando por nuestro proyecto vital al tiempo que luchamos por nuestra
independencia económica, vamos ajustando nuestra distancia emocional hasta
posiciones donde nuestras conductas se vuelven funcionales tanto para nosotros
mismos como para la familia que nos ha criado y los beneficios económicos que nos
reportan las empresas de nuestras familias.
Así si tuviera que resumir en dos palabras los aprendizajes con Bork diría:
- Diferenciación.
- Fronteras.