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Caso práctico: ¿En qué generación?
Las familias con hijos de edades muy dispares afrontan un desafío a la hora de repartir los derechos patrimoniales.
• PREGUNTA: Mi hermano y yo heredamos el negocio familiar hace años y lo hemos convertido en una gran empresa. Ahora, ambos andamos por los 70 años y estamos pensando en el relevo. Cada uno de nosotros tiene cuatro hijos, la mayoría de ellos trabajando en la empresa. Asimismo, algunos de los nietos también han entrado en la compañía.

De entre los ocho hijos, las únicas excepciones, por razones obvias, son los dos hijos más jóvenes de mi hermano, que aún son unos adolescentes que van al colegio. Son los hijos fruto del segundo matrimonio de mi hermano, y por edad son una generación más jóvenes que sus hermanastros y que mis hijos.

He ahí el problema: mi hermano quiere dar el mismo trato a los ochos hijos por lo que respecta a la distribución patrimonial. Él cree que es una bofetada tratar a estos adolescentes como “hermanos de segunda categoría”. Yo creo que deberían ser tratados como miembros de la tercera generación, porque en definitiva es lo que son en cuanto a edad y en cuanto a su contribución a la empresa. ¿Quién tiene razón? ¿Y cómo podemos resolver esta disputa sin dividir la empresa?


RESPUESTA: Actúen como padres. La solución está en su misma pregunta: “Cada uno de nosotros tiene cuatro hijos…”. Las familias son como son, con su sorprendente diversidad de edades, de personalidades, de oficios y vocaciones o de cualquier otra característica humana. No puede convertir a un hijo en un nieto sólo porque es joven. Si quiere transmitir su patrimonio a sus cuatro hijos, ¿por qué no debería poder hacerlo? ¿Y no tiene su hermano, como miembro familiar, el mismo derecho que usted? Eso es lo que hacen los padres: reparten lo que tienen entre su descendencia. Su hermano y usted (y sus esposas) deben darse cuenta de que todo plan patrimonial requiere mucha comunicación, sobre todo entre los ocho primos. Los herederos son, sin duda, lo suficientemente maduros como para resolver la situación.
Autor Kelin Gersick, socio de Lansberg, Gersick & Associates
Family Business Magazine