Sin embargo, una de las principales preocupaciones de las empresas familiares después de finalizar la operación de venta es Hacienda. Según la legislación vigente si una empresa obtiene una plusvalía por la venta de los activos el beneficio tributa al tipo general. Para evitarlo las empresas recuren a la reinversión y de este modo obtienen una deducción de 20%. Pero, para ello, deben invertir en más del 5% del capital de otra empresa. Comprar el 5% de una empresa cotizada resulta difícil y allí se encuentra el principal motivo para que los fondos obtenidos por la venta de la empresa familiar se inviertan en empresas no cotizadas. La intención es invertir en empresas no cotizadas y activos inmobiliarios y el resto entre renta fija y renta variable.
Los motivos de la venta de las empresas familiares son distintos. Algunas fueron impulsadas por asuntos familiares, como por ejemplo el cambio generacional, otras por la dura competencia, sobre todo la asiática, la gran liquidez que existe en el mercado español o simplemente por el buen momento para vender. Muchas de las Familias Empresarias apostaron por el oportunismo y decidieron aprovechar el buen momento caracterizado por la sobrevaloración de las empresas familiares por parte de los fondos inversores. Algunos ejemplos son la familia Hinojosa, antiguos propietarios de Cortefiel, la empresa Panrico, o los Fluxá ex propietarios de Viajes Iberostar que hicieron caja vendiendo sus imperios en el momento oportuno.
Por otro lado, se encuentran los casos como el de la familia Puig que optó por vender Pamesa, un negocio que facturó 160 millones de euros en 2006, por motivos de la familia. La razón principal fue que los hijos no estaban interesados en seguir en la empresa y optaron, como Fernando Puig, el presidente del club de fútbol Villareal, seguir en otras líneas de negocios.
Que la venta de la empresa familiar no necesariamente significa su final demuestra el caso de la familia valenciana Serratosa que después de vender Gamesa a un fondo de capital riesgo por 1.600, creó Nefinsa, su propio vehículo de capital riesgo que actualmente controla el 44% de Uralita, el 75% de Air Nostrum y el 20% de Clickair. En 2006 su facturación superó los 1.600 millones euros. A pesar de que tres de los cinco hijos de Emilio Serratosa abandonaron el grupo, la familia sigue controlando Nefinsa. Las reglas familiares establecen que el grupo dispondrá de la liquidez suficiente para afrontar la compra del 55% del capital.
Una de las opciones para gestionar el capital después de la venta de la empresa familiar es la creación de las oficinas familiares (family office). Es una figura importada de EEUU y se constituye para administrar el patrimonio familiar. Se trata de un modelo diferenciado que consiste en la integración de los distintos servicios que inciden en una gestión patrimonial completa. En algunos casos la gestión la suele llevar un banco de inversión, mientras en otros se crea un equipo específico formado por expertos en fiscalidad y contabilidad y dirigido por un miembro de la familia o un profesional elegido por la familia.
Algunos ejemplos de family office dirigido por un profesional externo son Omega Capital (Alicia Koplowitz), dirigida por Óscar Fanjul, y Pontegadea (Amancio Ortega), dirigida por José Ignacio Sierra.
En muchas ocasiones, los fondos de capital riesgo u oficinas de familia optan por invertir en las empresas del mismo sector al que se dedicaban sus empresas familiares anteriormente. Las claras ventajas de éstas se reflejan en su capacidad de detectar el buen negocio y el know how que aporta su larga experiencia familiar. Unos de los ejemplos que demuestran esta tendencia es la familia Bernat que, después de la venta de Chupa Chups por 400 millones de euros, ha invertido en la empresa de distribución alimentaría y del sector logístico Conway, o la familia Borràs que, después de la venta de Juguetes Borràs, creó su propia compañía importadora y distribuidora de juguetes.
Pero no siempre se vuelve a invertir en el mismo sector. Muchas de las empresas optan por aventurarse en sectores ajenos a su principal actividad, sobre todo las grandes fortunas con gran poder financiero que les permite diversificar sus inversiones, como han sido los casos de la familia Hinojosa y de la familia Serratosa.
Todos estos ejemplos demuestran que la venta de la empresa familiar no necesariamente significa el final del negocio familiar y que la buena gestión de la familia puede superar los problemas de la empresa.
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