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Consultoría de Empresa Familiar: Profesionalizando la práctica

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«Consultoría de Empresa Familiar: profesionalizando la práctica»

por la Dra. Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

 

Siguiendo con el ciclo de webinars que desde Instituto Nexia estamos promoviendo con destacados consultores de renombre internacional, el pasado 10 de noviembre contamos con la participación de la Dra. Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez .

La Dra. Trevinyo es una destacada investigadora, consultora, autora y conferencista de renombre internacional. Miembro de una familia empresaria y doctora en Dirección de Empresas Familiares y Estrategia por el IESE Business School (España).

Con el título «Empresa Familiar: profesionalizando la práctica», el objetivo de la webinar fue compartir aprendizajes y experiencias adquiridas en la práctica internacional de consultoría en empresas familiares que pudiesen ayudar a los participantes a entender mejor su trabajo, gestionar más óptimamente su desarrollo de carrera y visualizar los principales errores a evitar al asesorar a familias empresarias.

A continuación el resumen de su intervención:

¿La Consultoría de Empresa Familia es accesoria a nuestras profesiones o es justo al revés?

En primer lugar la Dra. señala que «normalmente se comete el error de entender la consultoría de empresa familiar como algo accesorio a nuestra profesión de origen , ya sea abogado, economista, psicólogo …. Todo al contrario, esta profesión debería ser el paraguas que englobase la actividad que ejercemos subsidiariamente. Es decir somos Consultores de Empresa Familiar que además ejercemos la abogacía, la asesoría, la psicología…»

La práctica de la Consultoría de Empresa Familiar debe englobar 3 aspectos:

1.-Integridad
2.-Competitividad
3.-Vocación

1.- La integridad

Un consultor no debe prometer aquello que no puede cumplir. Ni debe intervenir si reconoce que no va a poder ayudar a la familia.
Debe conocer los valores de la familia antes de intervenir para saber lo que puede o no puede hacer. En ningún caso sucumbir a la manipulación para vender un proyecto.

2.- La competitividad

El consultor debe actualizar su formación. Partimos de una metodología básica pero que hay que actualizar y saber adaptar a cada caso. Las familias evolucionan muy rápido a al vez que el mundo , la tecnología etc… Un ejemplo de ello es la digitalización en todos los campos.

3.- La vocación

El consultor debe tener pasión por su trabajo y alimentar esa pasión. Esta profesión desgasta mucho, puede llegar a aburrir porque siempre estamos en medio del conflicto.

Para la Dra. «la vocación la tienes que nutrir, no es infinita. No puedes caer en el pensamiento que de que los mismos problemas y las mismas soluciones se repiten. Debes parar y preguntarte :¿ te sigue ilusionando este trabajo?. Si no es así, hay que parar y hacer un replanteamiento.»

El proceso de intervención

El consultor tiene que tomarse el tiempo necesario para hacer un diagnóstico de la familia antes de intervenir. Para entender qué está pasando en esa familia y no dañarla con la intervención.

Sin un buen diagnóstico pierdes la oportunidad de mejorar la dinámica de la familia.

Si conocemos bien a la familia podemos avanzar más rápido para cambiar las cosas que necesitan y que se pueden cambiar y legalizar sus decisiones.

Después del diagnóstico, el consultor debe decidir qué submetodología va a utilizar según el tipo de familia y según el tipo de dinámica de la misma que ha descubierto en el diagnóstico.

“No vendemos proyectos, construimos futuros”. Si no hacemos bien los cimientos, se nos puede caer el edificio.

A partir de ahí, debemos tener la capacidad de integrar esta complejidad de la empresa familiar compuesta por: la empresa, la familia y las individualidades.

La Dra. opina que la intervención es mejor hacerla con un buen equipo atrayendo a consultores especializados en cada área para poder hacer el análisis e intervención adecuados.

La ética en la actividad profesional

Un buen consultor de empresa familiar debería llevar tatuada la “ética profesional”. Hay que ser leal a la familia por encima de los intereses personales del consultor.

La familia deberá tomar decisiones muy importantes que afectarán a su futuro y en este proceso largo, el consultor deberá acompañarlas y estará involucrado.

Hay familias que quieren que el consultor les diga lo que tiene que hacer. Esto es mejor evitarlo y que sean ellos los que tomen las decisiones.

El conflicto de intereses que puede tener un consultor con una familia debe decirlo desde el principio y normalmente no tomar el caso porque no compensan los posibles errores que se pueden cometer.

Recomendación final

La Dra. concluye que como profesionales de la Consultoría de Empresa Familiar debemos ser capaces de:

  • integrar voluntades. Ello conlleva;reconocer las individualidades, integrar visiones, incluir a todos y hacer a todos valiosos.
  • Valorar la diversidad, ya sea de edad, género, visión etc.. Ello ayudará a que se reinventen.
  • Tener humildad para reconocer cuando no estamos preparados para llevar a cabo un proceso de consultoría.