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«La empresa familiar necesita siempre manos comprometidas»

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Mar Gómez-Casuso, la consejera del grupo empresarial Industrias Hergom acaba de ponerse al frente de la Asociación de Empresa Familiar de Cantabria que este año cumple una década de existencia, con más de 40 asociados. Y se hace con el timón de esta organización «con ganas». Porque sigue viendo que esta clase de compañías, en las que está anudado lo personal y lo profesional, están necesitadas de mucha reflexión.

Gómez-Casuso es, además, de las que cree en lo que hace: «ante una crisis, la empresa familiar es una fórmula muy válida. En su esencia están el espíritu de sacrificio y una cultura de contención que ayuda enormemente a pasar tragos como éste». Aunque, al hablar de los profesionales que desembarcan en una de estas sociedades, advierte que «necesitan siempre de manos comprometidas, más en tiempos de crisis».

¿Qué retos le plantea a la nueva presidenta de la Asociación de la Empresa Familiar de Cantabria el entorno actual? ¿Trae nuevas ideas para dar un impulso a la organización?

Hasta ahora se ha hecho muy buena labor, así que la junta tratará de continuar la línea de lo que se ha hecho anteriormente. Pero claro, teniendo presente que ahora las circunstancias son tan diferentes que hay que plantearse otras cosas. El trabajo de la asociación se ha centrado más este tiempo en proponer estudios, en difundir los problemas específicos que tenemos (como la sucesión familiar, los protocolos), muy apoyados por el Instituto de Empresa Familiar que, a nivel nacional, es una referencia fundamental. Y era lo que había que hacer. Ahora nos centraremos un poco más en intensificar la formación, en potenciar el Forum de jóvenes…

¿En qué consiste el Forum?

Es el espacio en que se relacionan los más jóvenes de la asociación. Se propician encuentros, congresos… Ahora estamos intentando que un grupo de cántabros participe en una cita del Family Business Network, FBN, que se celebra en Amsterdam. En el FBN se encuentran representadas la mayor parte de las empresas familiares del mundo y allí se promueven relaciones, intercambios para hacer prácticas y, sobre todo, se puede tomar conocimiento de otros mercados. Hoy en día es fundamental que nuestros hijos conozcan la realidad de otros países y sepan que, si llegan a ser empresarios, tienen que estar abiertos siempre al exterior. En temas de formación también hay que destacar la cátedra que hemos creado con la Universidad de Cantabria, que está apoyada por el Banco Santander. Es una asignatura de libre elección del segundo cuatrimestre, bajo la supervisión de Concepción López que, al tiempo, promueve un programa de investigación en estrategias de innovación empresarial. La Universidad es un pilar primordial en nuestra apuesta por el conocimiento, al margen de que no dejaremos de programar actos como las conferencias que han sido seguidas siempre con interés por los asociados.

¿La internacionalización de este tipo de empresas no es otro capítulo pendiente que se señala a menudo al referirse a ellas?

Sí, la internacionalización es otro reto pendiente. Porque muchas empresas ya tenemos un tamaño reseñable, pero a la mayoría eso de dar el salto al exterior le cuesta muchísimo. En particular, en todo lo que tiene que ver con la financiación y los Recursos Humanos. Los empresarios de un tamaño medio vemos muy a menudo que es difícil enviar gente fuera, por más claro que tengas el proyecto. Por un lado, es difícil encontrar el personal idóneo. Y, por otro, si logras dar con el profesional adecuado, a veces lo que se complica es su encaje con la cultura empresarial y familiar. Éste es un problema que sufrimos a menudo: el de encontrar a las personas que respondan a los perfiles que se requieren.

Es inevitable hablar de la crisis. ¿Una empresa familiar está mejor, peor o igual que las demás a la hora de enfrentarla?

Si alguna virtud tenemos nosotros, es la vocación de continuidad. El hecho de que la fábrica o el negocio lo hayan fundado los abuelos suele crear una mentalidad muy fuerte de compromiso social. Y, en general, se suele transmitir esta idea de responsabilidad a los descendientes. Yo suelo comparar esto con la parábola de los talentos, en que se explicaba que el talento que recibes lo puedes gastar, mantener o incrementar. Pues con la empresa pasa lo mismo…. y es muy habitual que se considere una obligación moral continuar y, si es posible, mejorar, lo que recibiste de tus mayores. En estas sociedades, también existe una mayor capacidad de esfuerzo y sacrificio. Solemos ser conservadores en el sentido de que se suele tener cuidado en la contención de gastos, a diferencia, por ejemplo de las multinacionales, que tienen departamentos para esto o para lo otro. Y esto, en época de crisis, es un gran valor. Muchas pymes, en un momento como éste, se están manteniendo con fondos propios. Ante una situación que no es favorable, los negocios optan por incrementar el trabajo o el sacrificio en la vertiente económica. Incluso, en numerosas ocasiones, con aportaciones de capital propio a la empresa. Si el banco le dice que no, el empresario tira de sus reservas. Estas me parecen unas fortalezas a tener muy en cuenta.

Les he oído quejarse en alguna ocasión del absentismo laboral como una de las lacras que más les afectan.

La queja tiene toda la lógica: es una filosofía muy arraigada en estas empresas tener las plantillas ajustadas. Nosotros no somos grandes corporaciones que se pueden permitir contar con varias personas para desempeñar un mismo puesto. Al contrario, el hecho de ser austeros quiere decir que es normal que nuestro personal sea versátil. Así que las bajas y el absentismo nos afectan muchísimo más que en una gran firma, donde unos trabajadores asumen sin problemas el trabajo de otros. El absentism, en general, es una carga social terrible, un problema gordo que hace mucho daño: nosotros hemos pedido en alguna ocasión que sean las Mutuas las que gestionen las bajas, aunque de momento no se ha podido conseguir.

También han solicitado alguna vez mayor flexibilidad laboral…

También, también. Creemos que una mayor flexibilidad en la contratación la incrementaría. Si se abaratasen las cargas sociales, se darían de alta más trabajadores. La flexibilidad, además, puede entenderse como unas fórmulas determinadas para que los trabajadores cojan vacaciones en periodos determinados en que no perjudiquen los procesos productivos.

Fuente: Diario Montanes