Entre las stripers funerarias y los pequeños emperadores

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El funeral termina con la bailarina quitándose el sujetador. En el mismo instante, detrás de ella, en una mega pantalla, aparece escrito el mensaje: “Ofrecemos nuestro pésame por el fallecimiento de Sr. Chang.”

Fácilmente podría tratarse de unas líneas sacadas de una novela de corte futurista- surrealista, pero la realidad siempre encuentra maneras para superar la ficción. La escena descrita en las líneas anteriores es el relato de un funeral en China. De cierto modo, también es un relato de los profundos cambios sociales que experimenta el gigante asiático, llamado a liderar la economía mundial en la próximas décadas.

La cosa es que, los chinos creen que cuanta más gente vaya a despedir al difunto, mejor suerte le espera en el más allá. Por ello, para animar a una mayor audiencia en los funerales se contratan las stripers. Un ejemplo claro es la escena anterior donde, en plena actuación de la stripers, la voz del host anuncia que el show ha sido patrocinado por la hija de Sr. Chang, con el fin de convocar a su extensa familia.

Es una imagen de la nueva China, un país en pleno apogeo y lleno de contrastes. El progreso económico ha facilitado que el gigante asiático realizara una de las mayores proezas de la historia de la humanidad. Hace dos años China logró sacar 23 millones de personas de la pobreza por encima del umbral de la pobreza. Aun así, cerca de 99 millones continúan siendo considerados pobres y por ello, para este año, el Partido Comunista se marcó un ambicioso plan para conseguir que otros 80 millones suban por encima del umbral.

Pero ningún cambio se produce sin consecuencias. Donde mejor se reflejan, igual que en el ejemplo de la curiosa ceremonia funeral, es en la vida familiar, siendo la misma el núcleo de toda sociedad.

Si las stripers en los funerales son un lado de la moneda, en el otro lado estarían los alumnos quinceañeros de la región china de Shangai, los que lideran la última clasificación mundial PISA, centrada en las matemáticas. En el último examen los alumnos consiguieron 613 puntos, un récord de éstos exámenes.

Esto no es ninguna novedad porque, desde hace ya más de una década, los países asiáticos lideran la clasificación PISA. En primer lugar, esto es debido a la enorme importancia que estas sociedades dan a los estudios y el trabajo duro, según afirma Andreas Schleicher, el director del informe.

En China el éxito en la educación, entre otros, se debe a la política del hijo único, lanzada en 1979 por el entonces gobierno encabezado por Deng Xiaoping. Pero, de ello también deriva el denominado síndrome del pequeño emperador, un término compuesto usado para referirse a los hijos únicos que se convierten en el centro de atención de sus padres y abuelos. Este síndrome está en la raíz de lo que algunos ven como una “bomba de relojería” que tarde o temprano estallará y cuyos efectos pueden tener consecuencias globales.

De una sociedad mayoritariamente rural, acostumbrada a tener cinco y más hijos, como garantía de perpetuar la estirpe y asegurar la continuidad de la familia, se pasó a tener un solo hijo en grandes megalópolis. Desde que la política fue implementada ya han pasado dos generaciones. Actualmente hay casi una generación entera que no solamente nació sin hermanos, sino tambié,l proceso de ala unto de vista de l gobierno como desde el punto de viusta neral n sin tíos o primos, puesto que en la mayoría de los casos ambos de sus padres fueron hijos únicos, igual que ellos.

Es por ello que la sucesión en las empresas familiares en China últimamente se plantea no solamente como un gran reto para el país, sino también para la economía mundial, que el gigante asiático está pretendiendo liderar en un futuro muy próximo.

Entre las voces internas que alarman sobre ello, una de las más llamativa proviene de Mao Li Xiang, el presidente de Fotile Group, el mayor productor de utensilios de cocina en China quien recientemente aseguró que la crisis de sucesión tiene el potencial de ser más destructiva que la crisis financiera mundial. Al parecer, la principal amenaza no son ni la deuda interna, ni el ralentizamiento del sector inmobiliario, sino la confianza que puede haber acerca de si los “pequeños emperadores” pueden liderar exitosamente las empresas creadas por sus padres.

Una de las consecuencias es que, según Steve Tappin, un experto en liderazgo residente en el gigante asiático, en las empresas familiares chinas se produce un cambio en la perspectiva que genera un nuevo giro en el cual “los líderes de la primera generación empiezan a poner el foco más en el legado empresarial, que al familiar”.

Jonathan Choi es un buen ejemplo de esta postura. El actual presidente de Sun Wah Group, heredó la empresa de su padre, quien le dio la total libertad para llevarla hacía donde mejor quería. Sin embargo, él no siente la misma confianza incondicional de cara a la siguiente generación. Su postura refleja una de las posibles vías para el futuro de muchas empresas familiares chinas: “Las empresas que podemos dirigir, las dirigiremos. Si no, yo creo que el futuro del grupo puede ser una forma de holding. Nosotros mantendremos las acciones y dejamos a que los mejores hagan las cosas mejor”, asegura.

Separar la gestión de la propiedad es una práctica muy habitual en la mayoría de las empresas familiares pertenecientes a las economías occidentales. Sus resultados son sobradamente conocidos y muy visibles, puesto que sigue siendo casi excepcional encontrar familiares ocupando puestos de dirección en las empresas de tercera y más generaciones. Sin embargo, en la segunda generación, una amplia mayoría de empresas familiares prefiere transferir tanto la dirección, como la propiedad a los miembros de la misma familia.

Siendo los “pequeños emperadores” sobradamente académicamente preparados, ¿por qué los empresarios familiares de primera generación cuestionan su capacidad para llevar la empresa en el futuro?

(Continúa en el próximo numero)


Boris Matijas

Consultor, periodista, escritor y experto en divulgación de contenidos formativos e informativos sobre la investigación en empresa familiar. Es fundador de Archipiélago Plataforma Editorial para la Empresa Familiar, miembro del Consejo Editorial del Family Firm Institute The Practitioner. Es editor de Family Business Tranformation (ESADE Business School) y fue colaborador de la Cátedra de Empresa Familiar (IESE Business School) y editor de In Family Business (IESE Business School)