Estructuras para la competitividad

La habilidad de las familias para adaptarse a la nueva realidad, adoptar formas y mecanismos que permitan una mayor competitividad, desde siempre ha sido una de sus principales ventajas. Uno de los principales retos en este sentido siempre fue el acceso a la financiación. Para poder competir con las grandes empresas que se financian en bolsa, mercados financieros o a través de grandes fondos de inversión, las empresas familiares han desarrollado unas estructuras que les permiten seguir creciendo sin perder el control.

Una de estas estructuras tiene la forma piramidal y proviene de Japón. Se denomina el “dilema del inversor”. Fue desarrollada por Yoshisuke Aikaw, el fundador del Grupo Nissan, quien observó que si solamente invierta su propio dinero, la escala de operaciones se verá reducida. Por otra parte si acudiera al capital riesgo, correría el peligro de perder el control. La solución la encontró creando el modelo piramidal en el cual la familia posee un 51% del capital del grupo y desde allí controla el resto de las compañías que componen el grupo empresarial. De este modo la familia garantiza mantener el poder y al mismo tiempo asegura a los accionistas pasivos el retorno de sus inversiones, gracias al know-how y las habilidades gestoras que el talento familiar aporta al proyecto empresarial.

También cabe recordar que en Japón entre 1955 y 1990, solamente 72 empresas japonesas tuvieron que declararse en bancarrota. Esto es principalmente debido a las políticas de apoyo a las empresas. Según cuenta Ulrich Schaade, profesora de la Universidad de California en San Diego. “El motivo es que los bancos tenían la obligación de rescatarlas” dice Shaade. Gracias a esta práctica, las empresas se aprovechaban de estas circunstancias y sobrevivían a pesar de que sus productos ya habían dejado de ser competitivos en el mercado.

El modelo piramidal empleado por la familia Aikaw, también es empleado por algunas de las mayores familias empresarias occidentales. Entre ellas cabe destacar a la familia Agneli (Italia) y Wallenberg (Suecia). Ambas controlan grandes grupos empresariales en sus países de origen. En concreto, la familia Wallenberg, tiene el 50% de la capitalización de la bolsa de Estocolmo. Lo consiguen principalmente gracias al empleo del modelo de distintos rangos de acciones donde las acciones de mayor rango tienen un mayor poder de derecho de voto. En concreto, los Wallenberg aportan el 40% del capital pero controlan el 80% de voto. Pero, en otros casos también existen distintas variantes empleadas.

Otras estructuras de gobierno, muy popular entre las grandes familias empresarias, son las fundaciones y fideicomisos. En Estados Unidos los fideicomisos son más presentes. Esta estructura está empleada por algunas de las empresas míticas todavía en manos de las familias fundadoras, como por ejemplo Ford, Walmart o New York Times. En Europa es más presente el modelo de las fundaciones. Ikea, Bertelsmann, Heineken, Maersk, son solamente algunos de los nombres. Todas tienen en común que los asientos del patronato están reservados solamente para los miembros familiares que muestran talento y capacidad para ocuparlos.