Los mandamientos de la sucesión familiar

Sin planificación no hay negocio. Sobre todo si se trata de lograr que una empresa crezca, se consolide y permanezca en el mercado de generación en generación. Nuestros colegas de SoyEntrepreneur desarrollaron un listado de los 10 mandamientos que toda empresa familiar debe seguir. Nos ha parecido una aportación muy útil a tener en cuenta y desde aquí queremos difundir el breve resumen del artículo completo.

  1. La sucesión es algo natural. Según el portal, es imprescindible que la primera generación intente instaurar un consejo de administración profesional.
  2. Es un proceso largo y flexible. Se debe contar con dos o tres posibles sucesores, pero además, debemos no improvisar, anticiparse para garantizar el éxito del proceso y ajustar la sucesión a la realidad de la empresa.
  3. Analizar los tres enfoques. 1. el legal, 2. el código familiar, 3. el enfoque humano.
  4. Establecer el plan por escrito. Es necesario dejar todo en un plan de negocios bien escrito y explicado. Esto permitirá guardar al paso del tiempo el verdadero sentido de la sucesión y que no haya ninguna duda en su seguimiento.
  5. Pensar en los demás y en uno mismo. El plan de sucesión debe considerar cuál será el futuro de quién deja el cargo.
  6. La importancia de pensar con la cabeza, y no tanto con el corazón. Desde SoyEntrepreneur recomiendan acudir a consultores externos para que la decisión sea lo más objetiva posible; ya que ellos serán los que ayuden a escoger al más capaz y a salvaguardar los intereses de la empresa y de la unidad familiar.
  7. El sucesor debe ser un buen líder. El encargado de recoger el testigo debe conocer con profundidad el negocio, por ello es necesario prepararse desde pequeños.
  8. Los directivos, que participen. Es imprescindible para planear y ejecutar con éxito el plan de sucesión. Es bueno conocer su opinión y escuchar sus consejos.
  9. Debe ser ilusionante para la familia.El empresario debe ser capaz de comunicar a sus familiares la razón por la que surgió el proyecto y transmitir en todo momento a los suyos cuáles son los valores sobre los que se asienta la compañía.
  10. ¿Y no hay otra opción? La última recomendación es clara: cuando nos sentemos a planificar, es necesario considerar un plan B, una estrategia alternativa que impida que el negocio naufrague.