Noticias

Un emprendedor con una ambición empedernida

  • image descriptionimage description741
  • image descriptionimage description
  • image descriptionimage description
  • image descriptionimage description741
  • image descriptionimage description
  • image descriptionimage description

¿De emprendedor a inconsciente gestor? ¿De personaje revelación del mundo inmobiliario a héroe caído? Luis Manuel Portillo saltó hace apenas dos años al primer plano del sector inmobiliario español; primero, multiplicando Inmocaral; después, comprando Colonial a La Caixa; a continuación, haciéndose con un paquete del 15% en FCC y, finalmente, adquiriendo Riofisa, esta última operación hace tan sólo un año.

Portillo, nacido hace 45 años en Dos Hermanas (Sevilla), es un discípulo aventajado de Joaquín Rivero, el antiguo presidente de Metrovacesa que ahora se dispone a construir su nuevo grupo inmobiliario a partir de Gecina. El empresario sevillano fue un antiguo aliado del jerezano, al que ayudó como caballero blanco cuando la constructora italiana Caltagirone intentó tomar el control de Metrovacesa hace cinco años.

Imperio

Quizás de Rivero le vino el gusanillo emprendedor y la ambición por construir su propio imperio inmobiliario. Sin estudios superiores y con un comienzo laboral como albañil (empezó a trabajar en 1980 en la subcontrata familiar), Luis Portillo es descrito por sus colaboradores como un trabajador empedernido, que con tesón fue poniendo los cimientos de su negocio inmobiliario. Primero, a través de la pequeña empresa familiar de su padre, de la que tomó las riendas a mediados de los años ochenta. Las malas lenguas hablan de que sus buenas relaciones con los dirigentes locales del PSOE facilitaron a su pyme el crecimiento.

Más tarde, la celebración de la Exposición Universal de 1992, organizada en Sevilla, actuó como factor de impulso a la compañía Expo An, propiedad del emprendedor sevillano, que se convirtió en la subcontrata de las obras llevadas a cabo por las grandes constructoras en la capital hispalense. Al calor de este crecimiento, Portillo, gran aficionado a la náutica, giró el destino de su negocio hacia la actividad inmobiliaria, aprovechando la crisis posterior a la Expo para consolidar una importante bolsa de suelo y diversificando en actividades educativas, agroalimentarias o energéticas, agrupadas en un hólding.

Tras unos años de anonimato, Portillo, aliado con El Monte, comenzó a participar en operaciones de envergadura, que tuvieron su colofón en su entrada en la batalla de Metrovacesa, junto con la caja de ahorros sevillana.

Después, llegó el salto a la bolsa, a través de Inmocaral, una pequeña inmobiliaria propiedad de la familia Carrasco, sobre la que lanzó una opa en agosto de 2005. Fue su vehículo para seguir creciendo, mientras decidió salir con plusvalías millonarias de Metrovacesa.

Seis meses después, Portillo redondeó su –entonces– fulgurante historia como emprendedor inmobiliario con una opa sobre Colonial, pactada con su primer accionista, La Caixa, operación cubierta con una ampliación de capital de 2.687 millones. Algo que no era, ni mucho menos, el fin de su apetito comprador. En diciembre de 2006, adquirió el 15% que Acciona tenía en FCC, por otros 1.500 millones. Un mes después, completaba el círculo de su negocio con los centros comerciales, a través de la adquisición por 2.000 millones de Riofisa, firma fundada por Mario Losantos.

Endeudamiento

Aquella sucesión de operaciones multiplicó el endeudamiento de Colonial, hoy situado en 8.934 millones de euros, lo que complicó la buena relación que se había forjado en las últimas dos décadas con los bancos y lo que pudo molestar a algunos de sus socios. Pese al incierto contexto financiero e inmobiliario, Luis Portillo quería seguir sus adquisiciones, esta vez en el exterior (como primera opción, miraba a Gecina), como anunció el pasado diciembre.

Sin embargo, la ambición parece que tiene un límite y, entre los socios y los bancos, el emprendedor sevillano se vio frenado el pasado viernes, cuando vio forzada su dimisión como presidente de Colonial, de donde ahora parece que busca su salida como accionista.

Fuente: Expansión